14 mayo, 2012

Cales y arenas

De cosas que sucedieron hoy. De cosas que avalan dichos populares:


  • Me robaron el celular. Mejor dicho: me punguearon el celular. Me pasó por pelotuda, por distraída. Perdí todos los contactos, mensajes guardados -algunos de los cuáles todavía no podía desprenderme-, información que tendría que haber bajado a la pc, etc. Repito: me jodo por forra, por no hacer cosas que sabía que tenía que hacer.

(esta situación va para vos, que en algún punto de tu inconsciente me das a entender que a "a mi no me roban porque soy militante", como si estuviera viviendo en un plano alejado de la realidad y no entendiera tus broncas: "porque no te pasó a vos", como si no pudiera entender tu impotencia.)

  • Me cobré una birra que se venía postergando, luego de algunos histeriqueos, que en realidad no pretendían llegar a nada concreto. Discutimos algunas cuestiones políticas (en la jerga le decimos "rosquear", situación de la cual no podemos escapar por nuestra condición humana, así de sencillo). Hablamos de música y de moralidades, de relaciones amorosas y cuestiones sexuales -esas que solo toman de la mano por "la piel misma"-, de si estaba bien autocontrolarse o si mejor era "dejarse llevar", de hasta dónde conviene, hasta dónde no... Y así la charla se sucede hasta llegar al momento en el que -y juro que no estaba segura de si "daba para darse" o si realmente era conveniente que sucediera- me aprisionó con los brazos de manera tal que si era o no era "políticamente correcto" dejó de interesarme. Nada de moralinas innecesarias: que te partan la boca de un beso -en medio de la plaza, jugando un rol que no era ni el de local ni el de visitante, en pleno otoño, después de la rabia que te da que la gente se lleve tus cosas sin pedirte permiso alguno- era la mejor forma de terminar una charla de esa índole (no, en realidad no, la mejor forma hubiera sido terminar revolcándonos en algún rincón... sí, esta bien: el sexo es sexo y nos iguala ideológicamente.) 


Una de cal; una de arena. 

Los empates suelen dejarte con gusto a nada. "En la cancha se ven los pingos" y voy a estar esperando a que vengas a marcar el gol para hacer la diferencia. 
Basta de sentimentalismos otoñales, a mi siempre me gustó mucho el rocanrol. 

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