A cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación
final,
y que el hombre no es sino que busca ser, proyecta ser,
manoteado entre
palabras y conducta
y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como ésta.
Efectivamente no puedo –ni quiero- hacer balances.
Voy a dedicarme a brindar por este 2013 para el olvido.
Porque a pesar de saber que el tiempo es una construcción completamente
terrenal y humana, aún tengo esperanzas
de que los planetas se alineen y las nuevas energías fluyan. Y quiero que
sepas, 2014, que sobre ti pongo todas mis fichas.
Brindo por las dos mujeres incondicionales de mi vida. Por
sus sueños y proyectos. Por esa familia, con todas sus mañas incluidas, que siempre
está ahí.
Brindo por el hombre de mi vida. Por nunca olvidar su voz y
su sonrisa. Brindo porque para mí Dios es mi viejo.
Brindo por la familia que elegí, por esos hermanos y
hermanas del alma que desde hace años acompañan mi camino y que este año se
lucieron como sostén en todas y cada una de las malas rachas.
Brindo por mis compañeros de lucha. Brindo por el Frente
Popular Darío Santillán que sobradas muestras ha dado de su capacidad de
ponerse de pie. Brindo por las rupturas y brindo por los reencuentros.
Brindo por mi viejo hogar y los recuerdos. Brindo por toda
la vida y por las mismas calles. Brindo también por las cajas y los
reacomodamientos.
Brindo por la docencia. Por los/as docentes, por los futuros
y futuras docentes con los que comparto el camino. Por el aprendizaje compartido
de todos los días, por saber que jamás conoceremos la verdad que no
existe. Brindo porque somos conducción y
porque los demás la tienen adentro.
Brindo por mi compañera de vida y de juegos. Por aquella que
siempre fue tras mis pasos. Brindo por seguir escuchando sus uñas contra el
piso aunque ya no esté. Brindo por haber conocido con ella el amor más genuino,
ese al que le sobran las palabras.
Brindo por esa pequeña gran mujer. Por la enseñanza de lucha
de toda su vida. Brindo porque resistió y vivió hasta donde ella quiso. Brindo
por pensar que en realidad no bajó los brazos y porque elijo el consuelo de
pensar que, dónde sea que estés, es mejor. Brindo por tu sonrisa eterna, para
que alumbre para siempre el resto de la eternidad. Brindo por los que acá nos
quedamos para recordarte y amarte.
Brindo porque le pedí al señor que me diera un amor y nunca
pensé que sería tan profundo. Por el nacimiento. Brindo por esa pequeña que sin
proponérselo, y con solo sonreír, me rescata de cualquier pozo. Brindo por las
lágrimas que brotaron el día que me tiró los brazos por primera vez. Brindo por
la canción de cuna. Brindo porque realmente me llena el alma verla crecer.
Brindo por un viejo amor. Brindo por olvidar de a poco el
olor de tu piel y por ya no llorar por las noches y las mañanas. Brindo por ya
no pensarte a cada segundo. Brindo por no esperarte. Brindo por perdonarte y
por perdonarme.
Brindo por un hombre que seguramente no sabe cuánto me
ayudó. Brindo por tenerlo de amigo y de compañero. Brindo porque nos enseñamos
mucho. Brindo incluso por nuestros corazones rotos y por reír en la cara de
cualquier fracaso.
Brindo por las viejas amistades, incluso por las que
simplemente dejaron de ser. Brindo por ellas, por poder recordarlas con una
sonrisa siempre. Brindo hasta por los reencuentros. Brindo por los
incondicionales, esos que siempre están, esos que siempre quiero que estén.
Brindo por los nuevos amigos. Por esos mil momentos de
birra, por los encuentros y las risas. Brindo porque la vida siga encontrándome
con un montón de gente hermosa.
Brindo por ese viaje con el que recibo al nuevo año. Por los
amigos de ruta y por no saber qué haría sin ellos. Brindo por dejar acá el peso
del dolor que arrastro, por renovarme, por volver a ser.
Brindo por mí, casi por sobre todas las cosas. Brindo porque
luego de varios rechazos –propios y ajenos- me reencontré conmigo misma. Brindo
porque volví a sentirme mujer, hermosa, libre, loca y sexi. Brindo por seguir
de pie después de haber pensado que no aguantaba más. Brindo porque soy más
fuerte. Brindo porque en el 2013 me perdí y me encontré y muté y fui más de 100
mujeres diferentes sin dejar de ser yo.
Y finalmente brindo por los mil proyectos del año que entra.
Por los proyectos de lucha, por los desafíos personales, por un vuelco casi
final en mi carrera, por el crecimiento colectivo, por el crecimiento
individual. Brindo por esas heridas que deben sanar. Brindo por volver a
confiar(me).
Brindo porque si realmente la vida nos pega un poco para
encandilarnos en el 2014 tengo que romper todo.
Y entonces levanto la copa y brindo porque todo lo que
lloré, puteé, pataleé, aprendí, viví y sonreí. Y porque finalmente entendí que
si este sol se me va… siempre habrá una luna.
Ese es mi balance. Y lo celebro casi borracha de tanto
brindar.
En tu cara 2013, en tu cara.
Salut.
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar
que todo
está perdido y que hay que empezar de nuevo.
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