- ¿Qué pasó? ¿Cómo estás?
- Nada. Nada grave. Creo que estaba flasheando.
- Todo bien... ¿Flasheaste con qué?
- Con escribirte, con eso.
-¿Seguro que estás bien?
- Sí.
- ¿Necesitas que nos veamos?
- No.
- Ok, todo bien.
Fuimos todo eso juntos; solo quedan nuestros ojos a solas en el polvo del tiempo.
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