Y agarrar la mochila y emprender ese viaje a quién sabe dónde, en busca de algo que anda a saber si puede llegar a suceder. Y hacerlo igual, hacerlo porque sí, porque el impulso te salió de las entrañas. Y porque no aguantas las intrigas, porque necesitas saber si puede pasar, porque siempre fuiste jodidamente jodida.
Y estar orgullosa de vos, de ir siempre en busca de lo que se te antojó.
Y si no se da bueno... siempre podes volver a correr a esconderte abajo de la cama.
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