18 abril, 2012

Escuchando un adiós

Demasiado enojo para mi, demasiados escritos para vos:
era feliz sin amor, lo pienso y se me cae una gota.

Dos semanas consecutivas de emociones encontradas: el nudo, la espera, la angustia, la verborragia contenida escupida, rebalsada, un sentimiento de pseudo-alivio y restauración del ser. La decepción, la desilusión, la bronca irremediable, la furia y el llanto. Todo en un período de tiempo que hace imposible la asimilación, los procesos de reconstrucción interna.
Me alejo de vos porque me es imposible la convivencia con todos estos factores, porque de los poros me sale la bronca, porque cualquier cordón de vereda se convierte en el lugar más adecuado para reflexiones solitarias en las que me planteo: estoy enojada, muy enojada.

Me enojo con vos, por tus desprolijidades. Me enojo conmigo, por mis impulsos. Me enojo con ella, aunque solo sea un elemento secundario de la historia. Me enojo con mis incomodidades y mi incapacidad de reacción. Me enojo con tus mensajes obviamente palpadores. Me enojo porque detrás de eso están las sensaciones que me invadieron durante estos 14 días.
¿Hay mente que resista todo este enjambre de sentimientos en ebullición?
Basta.
No quiero.
B A S T A !!

Pido tregua para mi y me saco bandera blanca. No voy a escribirte más en las noches y no voy a pensarte en cada minuto del día. Me cago en vos, en ella, en mi y en la saturación que el contexto me provoca.


Y con orgullo levantó, copas y copas al dolor.
Al dolor de seguir vivo,
(que es lo bueno que tiene el dolor)
y también al placer de ganar y perder:
CUANDO TODO PARECE JODIDO
ES CUANDO HAY QUE PONER.
El día se iba y con él su penar,
ya estaba lista pa´ verlo marchar.

1 comentario:

  1. APLAUSOS AMIGAA!!! (el público se pone de piè, ella se dobla sobre si misma con gesto de agradecimiento y mira con desdén hacia la esquina mas amarilla y estéril y grita: basta para mí, basta para todxs)

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