28 abril, 2012

Mamá llamaba para avisarme -con la voz trágica y entrecortada- que el abuelo había querido suicidarse: había querido pegarse un tiro pero la bala solo lo había rosado. 

Yo me encontraba junto a él en la cama del hospital, le reprochaba lo de siempre mientras él recordaba sus pocas ganas de vivir y sus anhelos del pasado- sus anhelos de que yo fuera el pasado-.
Soñé que me despertaba en lo de Manuel y pensaba que tenía que llamar de urgencia a mi tía: tenía que contarle mi sueño y pedirle que tenga cuidado, creía que quizá era una señal, un pedido de atención. 

Finalmente desperté con esa puntada aniquiladora de cerebros. En el desayuno comenté:
- Tuve un sueño horrible... mi abuelo quería suicidarse. 
- ¿Pero se suicidaba?
- No. El problema es que esta muerto hace años. 

El tema del subconsciente eran las ganas de que en realidad estés vivo, o quizá el haber estado al lado de esa cama de hospital. Y estabas vos, con tus exigencias y tus ganas de que sea alguien que no soy, las exigencias de todos ante el fracaso que les significo con las elecciones de mi vida.

Quizá sigo con esta necesidad de que me perdones -o de perdonarte... o de perdonarme.-

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