10 abril, 2012

Sincericidio

- ¿A qué hora terminas de cursar? Necesito hablar algo importante contigo.
- Salgo a las 9 menos 20, ¿me esperas? Pero adelantame algo...
- ¡Que pibe! Dale, nos vemos en el Joaquín.

Las horas transcurridas entre el mensaje y el encuentro se sucedieron a puro hervor neuronal y hormonal. Las manos que sudan y la mente que se estanca en otro lugar. El cuadro venía repitiéndose: de la toma de la decisión al mensaje, del mensaje a la espera, de la espera al momento. Secuencia peligrosa para las grandes escapistas como yo, cualquier instante de duda hubiera provocado que saliera corriendo para el otro lado, para uno en el que nunca me encuentres. Pero no. Ahí estabas, ahí estaba.

- Tengo que decirte algo importante. No hables ni digas nada hasta que termine, porque sé que voy a dar vueltas, pero es algo que necesito decir, porque me conoces y sabes que no sé callarme.
- No seas boluda, decime... tranquila.
- Es que hace un tiempo hay algo que me viene angustiando, hay algo que no sé como decir porque me da miedo... Y es que... es que me pasan cosas con vos. Cosas que no sé como definir, son eso: cosas. Por un lado sos vos, el que me gusta... por otro lado sos vos, mi mejor amigo. Y es que es así, no imagino mi vida cotidiana sin vos.
- .... (vos, tu mirada, tu sonrisa y tu silencio)
- No estoy esperando que me digas nada. Sé que no es recíproco, no espero ningún tipo de respuesta. Sólo que necesitaba decirlo.
- Esta bien, puede pasar, me ha pasado desde los dos lugares. No es nada terrible. Suele suceder en los grupos humanos, uno pasada demasiado tiempo con el otro y las cosas pueden confundirse. Esta bueno que todo esté claro, que a mi no me pasa lo mismo. Yo creo que después estas cosas se hablan y se aclaran... después vuelve a progresar la amistad.
- Sí. Es que yo no quiero que nada cambie, me da pánico que las cosas cambien. Sólo necesitaba decirlo... sabes como soy... no, no quiero que nada cambie.
- Tranquila, no van a cambiar las cosas. Te conozco y sé que si hay algo que te caracteriza es que sos una mina que sabe como reírse y como transformar en algo divertido cualquier situación a través de ese humor. Es muy valorable que lo digas.
- Perdón....
- ¿Por qué me pedís perdón? Ya nos vamos a estar riendo de esto, sabes que va a ser motivo de chantajes y gastadas.
- Bueno, ya está, ya lo dije, ya pasó. Estuve muy angustiada con esto.
- Bueno, pero... ¿fui un buen receptor no? Já.
- Sí, siempre lo sos.

Y ahí me quedé. Me fui con tu abrazo y el nudo en la garganta. Bastó con dar la vuelta a la esquina para que las lágrimas dieran paso y la angustia me sacudiera las pupilas. Más allá de mi racionalidad y de saber que esa iba a ser la respuesta en algún remoto rincón de mi cerebro había imaginado que quizá, por algún error de la vida, vos ibas a decirme que a veces también te confundías. Pero no. Así estamos. Somos lo mismo que antes, somos los mismos que antes -o eso espero-.

Si, puede que me sienta un poco mejor conmigo misma. Sigo manteniendo la política de siempre apostar, de siempre arriesgar, de serme fiel. Eso hace que a la angustia se le reduzca la contradicción moral que me provocaba el seguir callando.
En mis adentros hay olores renovados, las palabras estancadas me estaban pudriendo. Corrieron, como tenía que ser, escaparon a tu encuentro.



1 comentario:

  1. Se siente lindo ser una y sacarse la mochila de adoquines de la espalda. tuviste un hermoso receptor y ya estas respirando otra cosa, otro aire, esta muy bieen! tu verborragia y el no poder contener las compuertas del lenguaje, esas cosas que no te hacen esconderte sino mas bien desenterrar un mundo lleno de simbolismo linguisticos y emocionales, eso es una de las cosas que admiro de tí amiga

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