"Che, feliz cumple!!! Tarde pero seguro...
Espero que lo hayas pasado lindo."
En serio?
Perdón, en ese tono: E N S E R I O????
Pasaron dos días y todavía me ato las manos para no contestarte. Las palabras se van colando entre los dedos y mi discapacidad cerebral piensa y repiensa un millón de contestaciones:
Gracias. Besos
Tarde, con vos SIEMPRE es tarde.
Ah, listo. Cuando creía que no podías ser más gil: TE SUPERAS.
Vos en verdad crees que yo no te conozco lo suficiente como para saber que lo hiciste a propósito? Quizá madurar es un gran asunto pendiente en tu vida. Te mando un beso.
Elijo la más agónica de las contestaciones: el silencio.
Sí, claro, el silencio tiene su precio. Lo tiene para ambos. Para mi, que no sé en que idioma mandarte a la pútamadrequeteparió. Para vos, que no vas a poder analizar la rabia detrás de mis palabras de angustia.
Mastico el amargo silencio a mordiscos.
Y este silencio se queda vagando por ahí, perdido y parido seguramente en un mundo de gritos y exclamaciones. Y ni siquiera encuentro razón suficiente para liberarlo sin arrepentirme.
Elijo el silencio.
No es una táctica, es mi manera de ya no decirte mentiras. De no decirte que tres días antes de tu mensaje tu silencio fue agónico, angustiante.
No sé si te importa mi silencio pero a mí, el tuyo, me robó todas las lágrimas de ese día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario