El tema del Tiempo revoloteó todo el día en mis ideas.
Él tiene un video en el que peleamos. Teníamos tres años, tres. Si yo agarraba tal cosa, él iba y me la sacaba. Si jugaba en el tobogán, el venía y me empujaba.
En primer grado, Juan, su papá, nos llevaba al colegio. Él se escondía y me tiraba del pelo.
En cuarto grado yo le escondía cartas de amor.
En séptimo año nos regalábamos músicas. Éramos compañeros de banco. Él me hacía las tareas de matemática y yo hacía las de historia. Si se enojaba agarraba la tijera y decidía cortarme el pelo. Incluso, a veces, me buchoneaba si me copiaba en las pruebas, sólo para enfurecerme.
Con 13 años nos robamos algunos besos. Yo lo amaba profundamente.
Cuando se fue del colegio yo sentía que me arrancaban una parte de mi. A veces yo iba a buscarlo, otras veces lo hacía él.
Sus amigos, los nuevos, me decían: "Cuando lo queremos hacer enojar le decimos lo linda que sos y que te vamos a invitar a salir. Se enloquece."
Florencia, su hermana, me eligió como madrina de confirmación.
Un día me dijo que él sólo tenía cuatro mujeres estables en su vida: Mamá, Flor, la perra y vos.
A mis 15 años grabó un video en el que decía: "Lo que siento por vos ya lo sabés y creo que te lo demostré muchas veces." Mi familia lo persiguió durante toda la fiesta. En la vela que le dí le dije: "Sos único, sos mi hermano. Hoy y siempre." Y se le cayeron más de dos lágrimas en el rostro frío y duro.
Una noche miró mis brazos y se desesperó. Recuerdo la forma en que sostuvo mi cabeza con fuerza y odio. Me zamarreaba mientras repetía: "Por favor, no lo hagas más, por favor."
Son innumerables mis escenas de celos. Cuento con los dedos de las manos las veces que me dijo "Te quiero". No hacen falta, sobran.
Conoce todas y cada una de mis miserias. Nunca hace falta que le diga nada, él lo sabe, siempre lo sabe. No hay forma de que le mienta si me mira a los ojos. Ni siquiera con el tono de voz.
El tiempo. Eso que nos transformó. Somos exactamente el apuesto del otro, el lado reverso. No importa. Nos admiramos profundamente.
Le escapamos al tiempo y a la falta del mismo. Siempre encontramos el recoveco. No importa qué sucede en el medio, entre nosotros nada cambia.
Hace unos días cumplí 23 años. Su mensaje decía: "23 es límite. Somos grandes." Yo le dije: "¿Querés que te diga algo todavía más fuerte? Hace 20 años que somos amigos."
Hoy tomamos mate y durante toda la tarde hablamos de ese fenómeno del Tiempo. Lo que nos quedó, lo que no. Entendimos que somos pieza fundamental en la vida del otro.
Nos tenemos.... el uno al otro.
Y también nos tenemos un amor incondicional.
Sé que probablemente nunca te muestre ésto. Entre nosotros las palabras sobran, y nunca fuiste en eso mejor que yo.
Gracias. No me alcanza ni el alma ni las letras para decirlo.
Gracias.
Sos la constante en mi línea del tiempo.
Sos ese con el que siempre puedo ser y con el que siempre vuelvo a ser.





No hay comentarios:
Publicar un comentario