02 julio, 2013

No mires atrás, que ya no estoy.

30 días agónicos que terminan.
Elijo perdonarte (quisiera poder hacerlo). 
Lo elijo no porque lo merezcas, mucho menos por haberte entendido.
Lo elijo por mí, a través de mí.
No quiero más de este odio rancio, ni esta angustia de vómito contenido.
Ahora me resulta fácil reconocer tu egoísmo.
Ahora me resulta sencillo reconocerte en él: Oliveira fue siempre un cobarde. 

¿Por qué me haces sufrir, bobo? Ya sé que estás cansado, que no me querés más. 
Nunca me quisiste (...).
- Va a ser mejor que no vuelvas, Horacio - dijo la Maga-. 
Ahora me resulta fácil decírtelo. Comprende. 
- En fin -dijo Oliveira-. Me parece que nos apuramos a congratularnos por nuestro savoir faire. 
Te tengo tanta lástima, Horacio. 
- Ah, eso no. Despacito ahí. 

Se terminó Rayuela para mí. Nunca llegamos al cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario