22 octubre, 2013

Un poco así:

http://guardandoeltiempoencajasviejas.blogspot.com.ar/2012/05/esta-sola.html

Y otro poco así...



Las reinas se lanzan al amor, como hacia los tobillos del verdugo, clausuran la compuerta del azar y se visten de esperanza como quien se pone un traje de amianto. Saben irremediablemente con la sabiduría de las reinas que el amor arde o dura. No obstante, lo atrapan con la habilidad y la paciencia de las arañas. Tapizan al amor con sofisticadas fantasías y se aferran al descontrol como si fuera un madero. Pero aman. Las reinas aman. Y regalan los territorios de sus inexistentes reinos como si fueran indulgencias a la pobre realidad de sus amantes. 
Las reinas saben que el acelerador de la vida, el tubo de oxígeno, el surtidor de energía, fue construido en medio del cuerpo amado. Como monjas revolucionarias se apoderan de esa fortaleza y ofician el ascenso y el descenso de los culos. No ignoran las reinas que en realidad hacer el amor es deshacerlo, convertirlo en factible, condenarlo a los gestos de un agitado suceso, reducirlo a su mínima expresión. 
Pero las reinas aman y no les importa el delirio que despeina sus modales, porque cuando las reinas aman hasta se olvidan de que son reinas y por eso aman. 

José Sbarra

No hay comentarios:

Publicar un comentario