10 noviembre, 2013

La caja giraba de modo incesante. Yo estaba dentro, intentando todavía mantenerme en pie.
Todo resultaba confuso y desestabilizador, apenas podía sostenerme.
El panorama se ordena y de a poco las figuras se aclaran para que pueda reconocerlas.
Sudestada, todo se movió... dice la canción. Y aún sigo acá, observando el movimientos de las cosas que nunca se mostraron menos estáticas.
Ya había logrado descifrarlo hace algún tiempo: en tránsito. 
Volverá a girar mucho antes de lo esperado. Incluso antes de que pueda equilibrarme para encarar la vorágine nuevamente.
Estoy en tránsito y despacio (y a los tumbos) camino hacia:

  • Cursar 4 materias de las 8 que faltan. 
  • Vivir sola. 
  • Tener un trabajo serio que me permita sustentarme. 
  • Ser presidenta del Centro de Estudiantes. 
  • Ser coordinadora de un grupo de ayudantes de cátedra. 

El año que se despide me deja un sabor confuso pero deja clara la certeza de saber que el que entra será un año de establecimiento para conmigo misma.
Respecto a otra de mis mayores inquietudes sostengo (hoy, en un instante de calma y lucidez):

"Para poder tener una relación con otra persona, 
uno debe tener una relación consigo mismo. 
Si no somos capaces de abrazar nuestra propia soledad, 
utilizaremos al otro como escudo contra nuestra soledad.
Sólo cuando es posible vivir como el águila, sin público, 
se puede amar a otra persona; sólo entonces puede 
importarle a uno que la otra persona crezca." 
El día que Nietzsche lloró
Capítulo 22. 

Y me dejo este tema de regalo porque hoy me generó una increíble sensación:

http://www.youtube.com/v/t-Dc3x-amr4?version=3&autohide=1&autohide=1&showinfo=1&feature=share&autoplay=1&attribution_tag=LdYcSZxaYpRBO0O9sqxzeQ

Sudestada todo se movió, 
tus colores renuevan la suerte. 
Hoy amanecer, hoy es renacer.
Sudestada desolada ausente. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario