26 mayo, 2014

Sol de mayo; hace un año en esa plaza el mundo parecía desmoronarse a mis pies. El Mundo (en mayúscula) como una sucesión de despedidas.
Sólo puedo hablarte en el idioma que vos comprendes: el de las palabras cruzadas, perras negras, ticks de la revolución y un par de sienes ardientes (ningún tesoro).
Ya lo decía Joaquín: y cada vez más tú y cada vez más yo... sin rastros de nosotros. Y antes que él lo dijo Julio: hay ausencias que representan un verdadero triunfo. 

Desde el taxi y haciendo un exceso
te tiro dos besos: uno por mejilla. 




Ni inocentes ni culpables, 
corazones que destroza el temporal. 
Carnes de cañón, 
no soy yo ni tú ni nadie, 
son los dedos miserables que
le dan cuerda a mi reloj.

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