Sólo puedo hablarte en el idioma que vos comprendes: el de las palabras cruzadas, perras negras, ticks de la revolución y un par de sienes ardientes (ningún tesoro).
Ya lo decía Joaquín: y cada vez más tú y cada vez más yo... sin rastros de nosotros. Y antes que él lo dijo Julio: hay ausencias que representan un verdadero triunfo.
Desde el taxi y haciendo un exceso
te tiro dos besos: uno por mejilla.
Ni inocentes ni culpables,
corazones que destroza el temporal.
Carnes de cañón,
no soy yo ni tú ni nadie,
son los dedos miserables que
le dan cuerda a mi reloj.
No hay comentarios:
Publicar un comentario