- ¿Crees que nos hubiésemos amado si nos hubiésemos conocido de otra manera?
- ¿Qué otra manera?
- No sé, otra manera.
- Creo que nos amamos así, de esta manera.
- ¿Nos amamos?
- Yo te amo.
- Yo también.
- Nos lo decimos poco. No solemos preguntarnos estas cosas. ¿Qué te agarró?
- Creo que fue cuando llorabas el otro día. Me dio bronca.
- ¿Qué te dio bronca?
- No importa.
- ¿Que llorara?
- Que nunca nos encontremos... como decís vos.
- Ah... eso... Son muchos años, qué sé yo.
- No me acuerdo cuándo fue.
- En la puerta de casa, en el 2003. Te estabas yendo. Yo te encaré... Éramos chicos.
- Cierto que ya no somos chicos...
- A veces...
- De la primera vez que garchamos sí me acuerdo.
- De la primera vez que garchaste, querrás decir.
- Sh.
- Estás raro últimamente.
- Las flores... Lo que en realidad pensaba es que no entiendo por qué nunca probamos...
- Porque en realidad sabemos que no funcionaría.
- ¿Por qué?
- Porque disfrutamos compartir nuestra vida y crearnos estos momentos. Somos rebuscados. Pero en la vida cotidiana es otra cosa.
- Ya sé, pero también hace como 7 años que nos decimos eso y acá estamos.
- Pero somos eso, el respiro que nos damos de tanta cosa.
- ¿Y no podría ser más real?
- ¿Esto no es real?
- Ya sabes qué quiero decir.
- Lo real es que ahora estoy desnuda y acostada al lado tuyo.
- Pero te vas a ir...
- Me puedo quedar a dormir también.
- Pero si estuvieras a tres cuadras de tu casa te irías.
- No sé, ya no estoy a tres cuadras de mi casa y me voy a quedar a dormir. ¿Qué es lo que te pasa?
- No sé.
- Vos sabes que éste no es el mejor momento para esta conversación.
- Ya sé. Perdón.
- Quiero tener 17 otra vez y estar puteándote porque me llamas borracho a las 7 de la mañana para preguntarme si podes dormir en el patio.
- Tan fisura.
- Mentira. No quiero tener 17 otra vez.
- Ya lo sé. No vuelvas a tener 17. Vamos a dormir...
- ¿Te enojaste?
- No.
- Te amo. ¿Ves? Te amaba a los 17.
- Estabas loca.
- ¿Ahora no?
- Ahora también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario