Más P S I C O B O L C H E que nunca
Es insano -enfermizamente I N S A N O- el pensamiento que se atrincheró hoy en mi cabeza.
Es insano -enfermizamente I N S A N O- el pensamiento que se atrincheró hoy en mi cabeza.
La idea, la remota idea, la irritante idea que me invadió: el pensar que -quizá- todo este flujo de movimiento positivo que despertaste en mi autoestima se deba solamente a un plan maquivélicofabulantástico, digno de la construcción política que sostenes.
Pánico de que mi nombre esté en tu temario cotidiano, una búsqueda exploratoria de informaciones, una conspiración (¡!) cuidadosamente planeada de un acercamiento provechoso.
Esta bien, puede sonar cataclíptico y descabellado, pero no suena irreal. Al fin y al cabo mi ingenuidad se cree el cuentito de Romeo y Julieta, pensando que con un poco de alcohol de por medio podríamos superar escandalosos análisis de coyuntura, para después dar paso a una conversación menos distante y amigable.
Quizá no, quizá no puedo superar los obstáculos actuales que plantearía un encuentro entre nosotros. Quizá no pueda sacarme ese miedo, absurdo pero justificado, de pensar que soy un instrumento en tu construcción demoledora de políticas diferentes.
Quizá miré demasiadas películas o me cebé con los policiales de Rodolfo Walsh y esto solo sea casual: un encuentro repentino de miradas que, agotadas de tanto desbole, decidieron evadirse en busca de otra energía en el ambiente. Y quizá tenga ganas de que ese encuentro suceda, para no quedarme con sabor a duda en el paladar... quien dice... por ahí... (muchos puntos suspensivos, muchos.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario