15 mayo, 2013

Entonces vuelvo a escribir porque necesito decirlo de alguna manera:

NO TE CREO


Tampoco creo que vaya a creerte.
Tampoco sé cómo hacer para recuperar eso que evidentemente se rompió.

Y yo... yo no debería haber hecho, es real.
Esta bien: NO TE CREO
Se siente bien decirlo. 

Sabes qué? Sos cruel.
Acá estoy yo, en ese papel. Claro, yo llevo la culpa del descreimiento.
Vos mentís? Ella miente?

No te confundas. NO TE CREO

¿Por qué sigo acá?
¿Por qué no me fui?

Para persecuciones estamos.
Ah, si... nos olvidamos del amor. 

¿Tanto te costaba un gesto?
Mirame, mentime mejor. 

NO TE CREEEEEOOOO


No te estoy echando. No puedo echarte (todavía).

Si pienso en tus excusas te salto a la yugular.

NO TE CREO. 



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