Llegó la hora de demostrar
que no hay hora,
que el tiempo no te espera.
Que sopla el viento
y no para de hablar,
cosas del viento,
y no te espera.
Sigue el agua
su cauce natural,
sigue pasando,
se ríe y no te espera.
Y esta el fuego
quemando el tiempo,
el agua al viento,
y no te espera.
¡Ay, el presente!
que intenta decirnos,
de manera urgente,
que tampoco te espera.
Hay que luchar contra eso.
Hay que reinstalarse en el presente.
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