14 diciembre, 2014

Tampoco somos en los sueños

Yo estaba sentada en el viejo comedor y vos en la cocina. Estaba enojada, no sé por qué. Venías hacia a mí y apoyabas sobre la mesa un reloj de arena. Recuerdo algo así:

- Tenés 24 horas para elegir.
- ¿Elegir qué?
- No sé, tenés que pensar y tenés que elegir.
- No empieces...

Cuando desperté seguía enojada, sobre todas las cosas porque odio soñar con vos. Pareciera que Teresa me contagió un poco eso de soñar con todas las heridas abiertas.
Temporalmente el sueño no resultaba extraño, recuerdo exactamente dónde estábamos hace un año atrás.
Lo que recuerdo, lo que sí recuerdo, es el último 26 y tus palabras:

- Yo voy a cambiar. Yo te prometo que voy a cambiar. Te amo como nunca amé a nadie. Vos anda... cuando vuelvas nos sentamos a hablar.

Mateo y yo estábamos al borde del río una madrugada. Hablábamos otra vez acerca de por qué era que él y yo no podíamos ser -generalmente lo olvidamos y lo repetimos una y otra vez-. Ese día le dije que no iba a volver. Mi decisión era esa, nosotros dos tampoco podíamos ser. Alcanza poco el amor cuando uno simplemente no puede ser con el otro. Iba a decirte algo parecido a lo que él me dijo: NO PODEMOS SER.

Creo que me quedé atascada porque me quitaste esa única posibilidad. Nunca me dejaste elegir. Iba a decirte que ya no te elegía, que no nos elegía. Me quitaste esa posibilidad, la última oportunidad para decirte que yo tampoco te elegía. Así de egoísta como eras.
Pienso que hasta ahora nunca lo había pensado. Era tan sencillo... En el sueño otra vez me decías que tenía que elegir. ¿Elegir qué? Vos nunca me dejaste elegir.

- Soñé con Agustín.
- ¿Posta? Ayer me preguntó por vos.
- ¿Qué te preguntó?
- Si había hablado con vos, cómo estabas.
- ¿Qué le dijiste?
- Que la última vez que te vi no eras kirchnerista jaja
- Jajaja... ¿Sigue con Alejandra?
- Sí. Sigue siendo el Conejo igual, vos ya lo conocés.
- Ja... Odio que sea más feliz que yo.
- Si te sirve de algo él no es más feliz que vos.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué querés saber?
- Porque sí...
- Porque Alejandra no sos vos. O porque probablemente no la ama como te ama a vos.
- Menos mal...

No hay comentarios:

Publicar un comentario