(...) los tres amaban cada uno a su manera la lectura comentada, las polémicas por el gusto hispano argentino de querer convencer y no aceptar jamás la opinión contraria, y las posibilidades innegables de reírse como locos y sentirse por encima de la humanidad doliente so pretexto de ayudarla a salir de su mierdosa situación contemporánea.
Rayuela, capítulo 44.
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